Aprende a decir NO

Cristina Alarcón, psicóloga en Terap

Cristina Alarcón, psicóloga en Terap

¿Cuántas veces hacemos o decimos algo que no queremos y después estamos arrepentidos? ¿qué nos impulsa a decir que sí cuando queremos decir que no? ¿Qué podemos hacer para evitar este impulso?

En Terap te damos las herramientas para que aprendas a configurar tus respuestas a tus necesidades.

Saber decir NO se puede aprender. A todos nos ha pasado que alguien nos pide algo, tal vez abusando. Accedemos para evitar un conflicto y esa aceptación después nos genera malestar emocional. ¿Cómo te sientes en ese momento? ¡Enfadado con esa persona y contigo mismo por no haber sabido decir que “NO”! 

¿Para qué decir NO? La importancia de negarse es en primer lugar una necesidad de orden práctico porque difícilmente podremos organizar nuestro día a día si accedemos a cualquier petición que se nos presente. Por otro lado, el decir No es una forma de reafirmar nuestra personalidad y respetar nuestras propias necesidades. Cuando una persona alcanza sus objetivos, muchas veces habrá dicho que NO a propuestas que no encajan con sus intereses.

El decir “No” es compatible con ser amable y agradar a otros. Cuando nos resistimos a dar una negativa, estamos anteponiendo los deseos de otras personas a los nuestros. Esto puede provocar en nosotros frustración y llevarnos hacia la infravaloración. ¿O será que esta actitud proviene de allí? ¿causa o efecto?

CLAVES TERAP:

  1. Tómate el tiempo para reflexionar sobre qué es lo que tú realmente quieres.
  2. Define tus prioridades: ¿A qué tendrías que renunciar para atender esta petición?
  3. Valora que emociones te impulsan a decir “sí” (miedo a herir a alguien, crear un conflicto, decepcionar, enfrentarte a alguien, parecer egoísta…)
  4. Recuerda que si te cuesta negarte cualquier persona podrá manejar tu voluntad apelando a tus miedos.
  5. Ponte en valor. Si siempre dices “Sí” a los demás te estás diciendo “No” a ti mismo.
  6. Piensa en una forma correcta de negarte. Tu propia forma, a tu manera. Nuestra recomendación es que reflexiones sobre la forma de negarte que mejor se adapte a ti.

 “NO ES SUFICIENTE SABER LO QUE HAY QUE DECIR, TAMBIEN HAY QUE SABER COMO DECIRLO” Aristóteles 

Herramientas TERAP al recibir una petición que nos va a producir un conflicto:

  • La técnica de Respirar o los llamados “7 segundos de Silencio”es el tiempo de una inhalación y una exhalación profunda.

El cerebro se oxigena y se desacelera el impulso de contestar algo que no queremos.  En general esta acción es muy potente porque a la gente no le gusta el silencio y siente la necesidad de rellenarlo y eso les acelera a hablar de manera no razonada o meditada, y contestan con algo de lo que después se pueden arrepentir. Es parecido a lo que tradicionalmente se llama contar hasta diez.

  • Ten presente una regla de Oro: evita dar una negativa seca. Un rotundo NO es muy cortante. A veces va bien para empezar a aprender a dilatar o derivar, (déjame ver tengo que mirar la agenda, o tengo que preguntar a… , creo que tengo algo, ya te contestaré…. ).
  • Establece una distinción entre la persona y la petición. El que rechaces una petición puntual no significa que rechaces a la persona. Déjaselo claro.
  • Da alternativas: di -¨no, pero te propongo…. ¨y plantea otras posibilidades, suaviza la negativa y haz que el receptor se sienta comprendido.
  • Utiliza la empatía dando una corta explicación que te acerque al otro” agradezco que hayas pensado en mí, pero……, el proyecto me parece interesante, sin embargo… El “pero” y el “sin embargo” presentan una alternativa más suave a la negación.
  • Presta atención al tono. Evita que suene a hostil o duro. Se amable y formula el rechazo en tono firme pero relajado.
  • Equilibrio. La clave para unas relaciones en armonía (con nosotros mismos y con los demás) es el equilibrio, cuando antepones la armonía de las relaciones a tu propio bienestar emocional se crea un desequilibrio y es entonces cuando hay un conflicto, nos sentimos mal y se altera nuestra paz interior.

Lo esencial es ser correctos y consecuentes con nosotros mismos. Eso no significa que tengamos que estar siempre en nuestra zona de confort, ni que dejemos de colaborar con los demás. La ayuda a los demás viene motivada por lo bueno, porque nos hace sentir bien. No por lo abusivo.