Mindfulness y la tiranía de la presencia

Objetivo e ideología del mindfulness: ¿te lo crees?

¿Te planteas hacer mindfulness en tu vida? ¿te planteas vivir más en el aquí y ahora? ¿quieres descubrirte a ti mismo a través de la presencia, entender mejor como eres a través de la observación diaria de lo que sucede dentro de ti? este es un artículo que no te lo va a poner fácil, pero quizás te de algunos buenos consejos. 

Empecemos por los mantras y la ideología que subyace en la presencia y el mindfulness: cuando Kabat-Zinn desarrolló en los años setenta la técnica de reducción del estrés basada en la atención plena (REBAP) no esperaba que tuviese tan buena acogida. No somos lo que pensamos, decía este famosos biólogo y psicólogo americano. La atención o conciencia plena nos permite vernos a nosotros mismos desde la distancia. El fin de esta forma de meditación es observar los pensamientos y procesos mentales (además del cuerpo y los procesos físicos) desde la lejanía. La realidad es neutra y tu mente actúa sobre esa realidad (cada uno de manera diferente). Debes desprenderte de tu mente (ego), que te produce todo lo negativo (insatisfacción, frustraciones, angustias), para conectar con el SER eterno y inefable. El mindfulness es una herramienta o técnica de meditación para facilitarte la presencia necesaria para conectar con ese SER inmanente, el objetivo es desprenderse de lo malo (la mente y tus miserias) y llegar a la Iluminación (Nirvana) para vivir permanentemente feliz (como una bombilla que siempre se mantiene encendida, en esa época no pagaban la luz). Fácil, ¿verdad?

Como hacer los primeros pasos los que no estamos iluminados…

Lo reconozco: ¡estoy intentando introducir la presencia en mi vida y me frustro! Mi lucha es difícil porqué soy terco y estoy viciado por la vida acelerada de la posmodernidad. Un estresado que busca la píldora de la tranquilidad. Esta es la película que me venden: relájate y conecta con tu respiración, no te despistes con la mente que continuamente te sabotea con pensamientos que fluyen sin que te des cuenta, obsérvalos, déjalos pasar, sigue pensando en tu respiración, inspira profundamente, expira lentamente, siente la profunda calma y serenidad que se apodera de ti, siente el aquí y ahora, aquí estoy presente, conectado con el Ser, no se exactamente lo que es el Ser pero da igual, me siento aquí y ahora, ni en el pasado ni en el futuro, estoy aquí, plenamente presente, sin mis mierdas encima, sin estar pensando siempre en lo que tengo que hacer. Tengo que deciros que suele funcionar bien el fin de semana de retiro, me quedo super relajado, después cuando vuelvo a casa, la cosa ya no resulta tan fácil. Y cuando voy a trabajar me invade la adrenalina (a mi me gusta mi curro) y lo de la atención plena queda aparcadito durante un tiempo, y me vuelvo a estresar. Pero lo sigo intentando y alguna cosa debo avanzar si estoy escribiendo este post. 

Los expertos en ondas dicen que la inspiración tiene que durar seis segundos, aguantar el aire tres segundos, expirar en nueve segundos y volver a aguantar tres segundos. Esa es la fórmula de la serenidad, si lo practicas más de diez minutos, y te limitas a saludar a los pensamientos que pasan sin dejarles que se queden a comer, notarás una evidente paz interior. No hay que ser estrictos, tampoco con la posición y el cojín, siéntate como te de la gana y que sobretodo no te haga daño el culo. Ese es el flujo ideal aunque hay respiraciones para dar y vender, y algunas como la respiración kundalini te mueve la sexualidad y otras activas como las de Osho te llevan al trance. Los que llevan siglos meditando nos cuentan que si le dedicas un tiempo (unas horillas sentado como mínimo mirando a ninguna parte) llegarás a la Iluminación, el momento en el que te fusionas con el Ser y eres uno, no hay sentimientos ahí, solo hay calma interior y felicidad. Incluso algunos científicos han estudiado las ondas cerebrales que se producen en ese momento cumbre. El pecado siempre es la mente, tus instintos y tus deseos que deben ser abandonados si quieres llegar al Nirvana, tocar la permanente felicidad, si no quieres sufrir todo el resto de tu vida el enorme poder del Ying y el Yang, la continua intrusión de la insatisfacción y la infelicidad en tu vida, la combinación inevitable de la vida y la muerte. Según los mindfulness, solo hay una manera de conseguir una felicidad completa y continua, y es encima de una piedra solo contigo mismo (también dicen que debajo de un árbol como Buda o encima del retrete funciona igual). Yo no puedo dejar de pensar qué debe ser un poco aburrido pasarse la vida encima de una roca en permanente felicidad, sin pasiones ni deseos insatisfechos. Y creo que la mayoría de personas piensan igual (al menos en el mundo occidental), en las excursiones que he hecho últimamente por el bosque no he visto a gente en posición yogui, aquí se lleva más lo de buscar setas, eso es otra cosa que relaja, pero diría que eso no es mindfulness

Yo lo intento y tengo que reconocer que me cuesta estar en el presente. Y pienso que los budistas tienen mucha razón en lo qué dicen, la sociedad occidental necesita pausa, la tecnología nos abruma, el materialismo y consumismo es una enfermedad, por eso, este tipo de espiritualidad triunfa, y los centros de yoga y mindfulness se forran. Los profesores parecen pequeños dioses en la tierra, al menos durante las clases, posiblemente después sus maridos o esposas les gritan en casa, pero eso no se cuenta ni importa mucho. Yo intento mis diez minutos de meditación por la mañana, que acaban siendo tres o cuatro, y durante el día, cuando voy en la moto, pienso que estoy en el ahora y respiro, y me relajo. 

¿Hasta dónde llegar con el mindfulness?

Si tan fácilmente se puede llegar a la Iluminación (con un poquito de entreno, pero no hay que ser Messi) no entiendo porque no estamos todos en el bosque debajo de un árbol como Buda o en una montaña encima de cualquier acantilado, conectados permanentemente en el presente. Para Eckhart Tolle (El Poder del Ahora es la biblia de la presencia, sus siguientes libros son malas copias del primero) o Sergi Torres (que es la versión española, siempre hay una versión autóctona de las cosas profundas) uno debe simplemente conectar con el Ser, desentenderse de las trampas mortales que diariamente nos lanza la mente, olvidarse de tu pasado y tu futuro, y quedarte ahí enganchado en el momento, en un estado de profunda paz interior, sin que nada te altere, ya se puede morir tu madre o romperte una pierna, que uno no debe sufrir si sabe tomar distancia y convertirse en observador de sus propios sentimientos. Ahí, arriba en la roca, todo se ve claro, nada te altera, nada te desconecta del ahora.

Cuando investigas un poco la vida de estos sabios ilustres no todo parece tan bonito. En una ácida crítica a Tolle, una de sus principales seguidoras (una académica italiana, Lucia Canovi) pone el dedo en la yaga en las inconsistencias que ella detectó en la filosofía de la presencia. Por momentos parece más despechada que otra cosa, quizás no supo llegar a la famosa Iluminación y está rabiosa, pero tiene algunos puntos interesantes cuando remarca que muchos de los seguidores de la secta (perdón por la palabra, Tolle no estaría de acuerdo, como ninguno de los sabios que crean cohortes a su alrededor; ellos nos dan la sabiduría y somos nosotros que libremente les seguimos, ¿verdad?) acaban dejados, gordos y abandonados, claro como no pueden planificar el futuro y deben vivir cada instante en su plenitud, no hay tiempo para proyectos ni para esfuerzos que tengan su recompensa más adelante. El futuro no existe. Solo estar presente en el instante. En algún momento en la roca habrá que pensar en comprarnos un abrigo porque cuando llegue el frío no creo que las tiendas estén abiertas, porque posiblemente será ya de noche. 

La realidad es neutra, ¿lo sabías?

Tengo que admitir que me encanta el concepto de realidad neutra de los mindfulness. A Borja Vilaseca, otro escritor autóctono excelente del mundo del crecimiento personal (nadie explica el eneagrama como él), hace un tiempo que descubrió este concepto y se ha convertido un poquito al budismo (de esa manera que se hacen budistas los niños bien). La realidad es neutra y somos nosotros que nos creamos la película con nuestra mente y le ponemos color y tono a la vida. No se si es verdad pero me parece un concepto inteligente. Cuando alguien viola a una chica eso es neutro, hay gente que no se inmuta (los psicópatas y algunos más que hay por ahí) y otros que se escandalizan, en el fondo el sentimiento o conducta que expresas es tu propia decisión porque la realidad es neutra. En el marco de tu autorelato vital tú le darás más o menos importancia a cada situación, habrá unos que se pondrán nerviosos, otros se molestarán por el que fuma al lado y otros escupirán al vecino porqué le ha tirado agua a su balcón, pero todo eso son decisiones que solo atañen a uno y no podemos universalizar. Todo eso son productos de nuestro ego o mente (los profesores del mindfulness utilizan indistintamente ambos términos para decir cosas parecidas), creaciones de nuestra grandiosa historia e imaginación. La realidad son átomos, moléculas y células, con fuerzas físicas y químicas de por medio, y cosas que aún no entendemos. La interpretación de la realidad es nuestra película, es como decidimos nosotros interpretar esa realidad, qué color moral y emocional le damos nosotros. Algunas cosas tenderemos a interpretarlas de manera parecida (como la violación) pero eso no significa que las cosas sean de esa manera. Las cosas son como nosotros decidimos que sean.  

Nuestra película y nuestros saboteadores internos…

Si la realidad es neutra y nosotros lo interpretamos todo, ¿no podemos cambiar nuestra película? claro que sí. Observar tu película mediante la presencia, detectar quien te está saboteando la paz interior y trabajar para apartarlo de ti (algunos menos radicales dicen que hay que hacerse amigos de nuestros secuestradores, tener una especie de síndrome de Estocolmo). Los saboteadores suelen ser patrones propios en forma de creencias, sentimientos, hábitos o motivaciones que aparecen de vez en cuando para estropear nuestro día. Primero, hay que aprender a observarlos en el ahora (digo yo que también revisando un poco en el pasado, aunque los psicoanalistas no suelen ser muy amiguitos de los mindfulness porqué están siempre con las tonterías de la infancia; para los yoguis, hay que estar siempre en el aquí y ahora). Después, hay que identificarlos y ponerles nombre (una presión paternal, un niño herido, un emperador hedonista, una carencia emocional). Desde fuera, observamos como nuestra mente va creando la película de su propia vida, vemos como interpretamos la realidad, como observamos nuestro autorelato en cada momento con sus personajillos variados y saboteadores (cada persona tiene una historia diferente con actores diversos, a veces, algunos coinciden como el ’no sirves para nada’ o el ’nadie me quiere’). Los malos de la película suelen ser los secuestradores de nuestra serenidad y los que traen las preocupaciones. ¿Te has parado a observar quienes son los malos de tu película, aquellos que te perturban a diario? ¿Sabes que son diferentes del resto de la gente? Si sabes observarlos bien a diario, a tus saboteadores los puedes incluso saludar a diario y decirles: qué tal por aquí, de nuevo dando por saco, pero hoy te veo, no te creas que pasas por aquí, me robas mi paz y te quedas tan ancho, ¡te estoy viendo y vigila con lo que haces! Te digo una cosa: vamos a tener que llegar a un acuerdo, ¡o nos hacemos amigos o nos matamos! 

No se si la filosofía y la ciencia han validado la existencia de la realidad neutra. De hecho, Descartes nos hablaba del dualismo, la existencia de una realidad objetiva y una subjetiva, eso cuadraría bien. Pero Kant se cargó esta distinción diciendo que solo hay una realidad subjetiva, que no es posible ver fuera de nuestras lentes, solo existe la realidad que tu ves, la otra es imposible validarla porque es tu mente la que la valida, es decir, tu propia subjetividad. Filosofía de tercero de EGB. Los mindfulness no debían estar muy contentos con el pesado de Kant. Quizás la realidad neutra encuentre su explicación en el existencialismo, esa corriente del siglo XX que nos habla de la existencia humana como de la única realidad válida, una realidad que no obedece a principios universales, solo a la propia existencia individual de cada uno. Quizás por ahí se puede encajar, aunque los existencialistas casi siempre llegaban al absurdo y al suicidio, y no creo que a los mindfulness les guste eso. La ciencia va de listilla y dice que ya lo ha resuelto (venimos de la nada, el Big Bang salió del azar y se quedan tan anchos), que somos una gotita en el océano del universo, una existencia y realidad temporal que desaparecerá cuando los átomos se disuelvan tras nuestra muerte. De la nada surgió la realidad mediante el azar y las leyes de la física y la química y ahí estamos (no somos nadie que quede claro) con una realidad neutra que evoluciona sin que podamos hacer gran cosa. En fin, proceda de donde proceda, el concepto de realidad neutra parece que tiene buena acogida entre los mindfulness, y, como dicen los italianos, para ellos ‘si non e vero e ben trovato’. 

¿Existe el Ser fuera de nuestra mente? ¿Es nuestra mente una pantalla, una sombra, un disfraz que nos aleja de la conexión con el Ser? Es curioso ver como una idea no probada científicamente ha tenido tanta acogida a lo largo de los siglos en infinitud de tribus y religiones. Platón ya nos lo explicó en su mito de la caverna. Aldous Huxley lo explica magníficamente en su obra La Filosofía Perenne. La meditación y la psicodelia claramente te generan la ilusión de la disolución del ego y la conexión con el Ser. ¿será entonces verdad? ¿será la vida inteligente el proceso de irse desligándose progresivamente de la mente para conectarse con el Ser? ¿cuando muramos seguiremos conectados a ese Ser inmanente, esa especie de consciencia universal? los materialistas científicos se ponen muy nerviosos con este tipo de razonamiento que no tiene evidencia empírica y se basa fundamentalmente en experiencias subjetivas, ¿como se puede uno desconectar de su mente? no digas tonterías, el Ser precisamente es una ilusión de la mente, un producto de la grandiosa imaginación humana, nada más, el cerebro lo es todo y no hay nada más allá de él. No hay muchos científicos mindfulness, según ellos, no se puede creer en nada que no tenga un estudio randomizado con doble ciego. 

Aún así, me encanta el concepto de realidad neutra y si lo sabes llevar a tu vida personal, tiene profundas consecuencias. Para conseguir introducirlo de verdad en la vida de uno se necesitan años de entrenamiento, es un proceso gradual en el que algunos seguimos persistiendo.

Concluyendo, ¿te ves capaz?…

oy terminando. No todo es oro lo que reluce en el mindfulness y el mundo de la presencia. Yo sí creo que hay una parte de verdad ahí. De hecho, todo camino hacia el autoconocimiento empieza por aquí. Aspirar a ampliar el espacio de la serenidad y paz interior (aunque sea solo un poquito), observarse, aprender a respirar, darnos cuenta que la respuesta ante la realidad es nuestra y de nadie más, conocer tu percepción de la realidad y tus personajes, saludarlos, identificar especialmente a los malos de la película, no dejar que tus saboteadores te estropeen un día precioso de sol, aprender a gestionar las emociones para controlar nuestros impulsos naturales, estar a menudo presente para sacarle el máximo de jugo al momento (sin despreciar el pasado y el futuro, al menos esa es mi humilde opinión, a mi me gusta planificar y evadirme en las fantásticas vacaciones que pasaré en La Habana y, de vez en cuando, tengo nostalgia de cuando tenía pelo y ligaba en la discoteca) y observarme más desde fuera, desde ahí arriba (no se donde pero ahí arriba) para verme como soy, sin esconderme, con todas mis miserias y virtudes. Esta es mi guerra actual que quería compartir con todos vosotros, la tiranía a la que me están sometiendo los mindfulness (¡y que de buen grado acepto!). Veremos donde llego con mis evidentes limitaciones. 

¿Te atreves a iniciar el camino de la atención plena?